Me llamo Adrian y este blog es la libertad para escoger un camino cualquiera y preferir la soledad como argumento a la nostalgia.
Después de mucho tiempo vuelvo a escribir, no lo hacia por motivos de rutina, aquella rutina del que soy victima día a día. El trabajo ha cambiado completamente mi vida para bien y para mal. Para bien porque ahora tengo dinero, tarjetas que alimentan mi ego, ya deje de ser el tipo de billetera raquitica (al menos no durante los 10 primeros dias del mes) ahora para invitar a una chica a salir ya no tengo que decir "vamos caminando para ir conversando" tener dinero es satisfactorio, aunque lo era mucho mas cuando lo recibia sin hacer nada a cambio, pero mi epoca de mantenido universitario ya se acabó. La parte mala es que he dejado de hacer las cosas que me gustan, como ponerme a tocar mi guitarra y cantar Are you lomesome tonitgh, ponerme a leer algunas historietas de Arthur Conan Doyle, visitar librerias como un raton albino asustado o desperdiciar parte de mi existencia entre el humo y la música. No es que sea el tiempo el problema, sino es por falta de resistencia, salgo del trabajo sintiendome un personaje de The Walking Dead.
Mi trabajo consta de 2 partes, la primera acontece en la calle, a diario tengo que afrontar esa batalla kamikaze de visitar a mis clientes y ser testigo de todas esas cosas que ocurren en la selva de cemento. Batallar con el sol, los autos veloces suicidas, los niños en los semaforos, las raspadillas de las esquinas, los ceviches al paso, las cortas minifaldas de las chicas por las aceras, las marchas huelguistas y sindicales de tipos que nunca estan de acuerdo con nada, personajes ebrios saliendo de bares, enamorados besandose en los rincones, los dias jueves, los huesos humeros y como diria Neruda: sucede que me canso de ser hombre.
La segunda parte transcurre en la oficina, sentado frente a un monitor que parece como mi verdugo, ahí entre ojas de calculos, estadisticas, cifras y numeros, asi es como tengo que pasar el resto de mis 8 insignes horas de trabajo, soportando a mi jefe presionandome por acumular cifras para una empresa que me ha dado mucho y me ha quitado todo.
Del amor ni que se diga, ya no suelo imaginarme que soy ese protagonista de comedias romanticas norteamericanas, donde un chico conoce a una chica, se enamoran luego algo los separa, ella decide irse a su ciudad con el corazón roto, el descubre que ella es el amor de su vida, la va a buscar justo en el preciso momento en que va a subir a un avión, le dice un floro monce acerca del amor, la besa y todos felices. Ahora el amor está en un proceso de stand by en mi vida, yo no creo en esa ideologia adolescente de sentarme y esperar al amor, si se quiere algo se tiene que buscar. Pero por ahora esa busqueda tendra que esperar.
Quizas esta agonia lenta de tratar a ser alguien en la vida, se acabe cuando yo quiera que se acabe, pero uno se acostumbra a ciertas cosas porque así somos los seres humanos que nos adecuamos a todos para poder sobrevivir en este mundo que día a día sabe vivir menos. Antes soñaba con enlistarme a la legion extranjera, visitar las islas del caribe, pero los sueños, las aspiraciones suelen morir todos los dias en 8 horas de trabajo. Ahora me voy a dormir y poner mi despertador a primeras horas de la mañana para que me grite y me haga recordar que el mundo allá afuera sigue girando como todos los dias.