Me llamo Adrian y este blog es la libertad para escoger un camino cualquiera y preferir la soledad como argumento a la nostalgia.
No me enamoraría de ti, la que de vez en mes se pone a ver Titanic en el mueble de su sala, llorando cuando Jack muere de hipotermia sobre las heladas aguas del atlántico (pudiendo a ver salvado su vida, si arrojaba a Rose a las profundidades del océano)
No me enamoraría de ti, chica del ipod r
osado con canciones de Jerry Rivera, mientras cruzas la calle cantando en voz alta.
No me enamoraría de ti, la que pide prestado el baño solo para tomarse fotos y colgarlas en el Facebook, editadas con colores propios del arcoíris.
No me enamoraría de ti, la que prefiere una discoteca para asesinar una noche, en vez de un bar kamikaze.
No me enamoraría de ti, que no soportas el humo del cigarro y toses al sentirlo entrar por tu nariz.
No me enamoraría de ti, porque guardas una foto mía en tu cartera haciéndome sentir una estampita milagrosa.
No me enamoraría de ti, porque nunca has leído los “poemas humanos”.
No me enamoraría de ti, porque te pones de discutir sobre los Maldini y los Gonzales en una noche que solo es para besarnos.
No me enamoraría de ti, porque le das a tu amigo gay la facultad de verte desnuda y a mi aún no me das ese privilegio.
No me enamoraría de ti, porque cuando escuchaste “another one bites the dust” en la versión de Glee, me dijiste: ¿de quién es esa canción?
No me enamoraría de ti, porque en el cine quieres besarme cuando hay una escena romántica y te niegas a tener sexo cuando hay una escena de sexo.
No me enamoraría de ti, porque no entiendes mi obsesión con Zooey Deschanel.
No me enamoraría de ti, que teniendo una hermosa voz podrías cantarme “hello goodbye“ en los karaokes, y te sueltas cantando “eternamente bella bella” y a todo pulmón.
No me enamoraría de ti porque esta es mi forma cruel y canalla de decírtelo. Y no amarías a un canalla.