Me llamo Adrian y este blog es la libertad para escoger un camino cualquiera y preferir la soledad como argumento a la nostalgia.
Cada vez que uno llora, asesina un sentimiento, quizás una ilusión, por ejemplo yo, me he pasado la vida asesinando ilusiones en banca rota, podría decirque soy un homicida o quizás un suicida en potencia de mis propias ilusiones. El día de ayer asesine una mas, cuando me entere que la mujer que me gusta, aquella chica casi desconocida e intermitente que apareció en mi vida sin preguntar, golpeando mi existencia, le gusta otro. Quizás ya lo veía venir, quizás siempre lo supe, quizás nunca debí saberlo, quizás no hice nada, quizás hice mucho, es un “quizás” mas a la lista, una raya más al tigre. Las ilusiones son así, cuando piensas que vas ganando terreno, resulta que lo vas perdiendo todo, incluso las esperanzas, que no son más que un cumulo de decepciones futuras ancladas en el presente.
El amor, las ilusiones, la vida color de rosa, es una verdadera putada. Es como sacarte la lotería y que luego el puto gobierno te devalúe la moneda; ese mismo bajón se siente cuando la realidad te cachetea en la cara, ey! Despierta, no
hay sucursales en las nubes, todo se vive aquí, en el suelo. Pensaste que esa linda chica te iba hacer caso? No seas ridículo, mira, hasta ya sale con otro. Bueno, reprimamos los gestos románticos, no soy Brian Weiss.
PRIMER ACTO: SOLEDAD ENAMORADA (Perdón por la tristeza)
El problema no es estar solo, el problema es sentirse solo. Mi actual vida es un páramo de desolación, entre versos de Borges, cigarros, caminatas nocturnas, encuentros noctámbulos con chicas fugaces, una guitarra, unos cuantos billetes, mi tesis de licenciatura y las cuatro paredes albicantes de mi habitación, que absorben recuerdos moribundos de un amor desconocido que nunca podrá ser. Por tanto buscarla y saber quién era, fui yo quien se perdió. Sandra en mi vida es un gran espacio vacío, que nunca estuvo lleno, es mi insoldable penitencia para sobrellevar el olvido, de aquellos que como yo, se quedaron amando solos. Parece que el desamor aun no encuentra su vacuna.
Otra vez el cielo está gris, hoy día no hay rastros de sol como días atrás. Parece que el cielo quiere llorar conmigo. Pero yo….yo no lloro.
SEGUNDO ACTO: JUGANDO AL ESCONDITE
Uno pasa la vida conociendo gente y eligiendo a unas cuantas, para amigos o para enemigos, pero en el caso del amor es diferente, uno no elige a quien, simplemente pasa y eso es lo más injusto que tiene ese dichoso sentimiento, porque no nos da la oportunidad de elección, es un indiscutible cretino ese tal cupido, que anda por ahí disparando sus flechas envenenadas de amor y desamor, es un verdadero hijo de puta. Por eso yo siempre ando jugando al escondite, como al gato y el ratón, evitando que el amor me sorprenda con los pantalones abajo. Pero a veces ni el escondite más recóndito del mundo nos sirve como refugio para las desatinadas flechas de ese miserable. Y aquí estoy otra vez, contando la misma historia de siempre, otra vez estoy cantándole a la luna con la misma guitarra de aquel viejo mariachi que nunca hizo fortuna. La guerra ha terminado, ya vienen las noches perdidas, las facturas, las calenturas, las conjeturas, las heridas, las suturas del corazón, ya viene el llanto. Sandra no sabe, Sandra está muda y absorta. Hoy tengo ganas de llorar, pero yo…yo no lloro.
TERCER ACTO: CUANDO QUIERO LLORAR, NO LLORO
Lego el verano y se manifiesta con esos rayos de sol por la mañana, todo parece ser más alegre, la tristeza invernal poco a poco se aleja. Pero en mi corazón siempre será invierno. Hoy en día solo escribo cosas tristes, desahuciadas, me he convertido en un homicida de palabras, pero la vida, el amor y todo lo que implica, es asi.
Dejaré este relato aquí, me iré a fumar un cigarro, mientras pienso, que en asuntos de amor, siempre pierde el mejor, porque la historia es larga, la vida es corta y está muy cara para sufrir. Sandra no sabe que hoy tengo ganas de llorar, pero yo…. lloro.í. Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir.