Overblog Todos los blogs Blogs principales Estilo de vida
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Me llamo Adrian y este blog es la libertad para escoger un camino cualquiera y preferir la soledad como argumento a la nostalgia.

Publicidad

MARATON DE AMOR

Ella vivía a pocas casas de la mía, su familia se había mudado recientemente, su padre un político que estaba en el ojo de la tormenta por sus deficientes labores, actos de corrupción y toda una ensarta de líos políticos más, su madre una perfecta pituca de sociedad limeña. Estaban en la ruina total, los chismes corrían por todo el barrio, había vendido todo, su casa en lima, su casa de playa, algunos autos que poseían , todos los bienes materiales que tenían, con el afán de sobrevivir en esta ciudad que para ellos era como su “lima chiquita” destinados a vivir en un barrio de clase media (o no tan media) como el mío, el era amigo de mi padre, ese tipo de amistad que solo puede existir entre un político corrupto y un empresario corrupto como mi padre; acostumbrados a la idea de vivir en este nuevo mundo donde seguramente les iba hacer falta tantas cosas de las que antes disfrutaban. Ella la hija, la única hija de ese matrimonio, Sofía Fuentes, 19 años, hermosa, un cuerpo perfecto una mujer demasiado bella para ser humana, la primera vez que la vi fue tomando un taxi, lo abordó  muy cerca de donde yo me encontraba, al pasar me lanzo una mirada de esas sínicas que me volvían loco, me desesperaba no saber nada mas de ella, quería conocerla, hablarle, hurgar en su intimidad, era como una obsesión; algo tenia que hacer. Una mañana salí apurado para encontrarla  en el parque donde solía salir a correr y ejercitar su cuerpo, yo nunca lo hacia, odiaba la idea de salir a correr como un estúpido y mucho menos de ir a un gimnasio, pero la situación lo ameritaba, con suerte la encontré saliendo de su casa, llevaba un buzo plomo apretadito, un top encantador, una gorra negra, y una botella de agua en la mano, corría con sutileza sin perder ese toque de chica pituca, yo también emprendí mi recorrido, solo a pocos metros de distancia de ella, observando ese trasero espectacular moviéndose al compas de sus piernas y la forma que tenia de recogerse el cabello era una vista espectacular, hasta que pasó lo inesperado, se paró en seco, volteo hacia mi y me dijo:


Disfrutas de la vista?


Me quede pasmado, frio, sin pronunciar palabras, entonces hice lo que todos los hombres hacen en esos momentos, improvisar una ridícula excusa.


Salí a correr como siempre lo hago, me fascina correr

No me lo vas a creer pero, siento cuando un hombre me mira como tú lo estabas haciendo, es un instinto, además desde que llegué aquí, nunca te he visto correr.

Ehhh, bueno suelo correr en otro parque, esta vez se me dio por correr aquí, se podría decir que fue mi instinto.

 

Acepto que fue lo peor que se me pudo haber ocurrido, pero de algo sirvió todas esas estupideces que le dije: corremos juntos – le dije – bueno – me dijo.


Ya la hice, fue lo primero que se me vino a la mente, una leve sonrisa de idiota se apoderó de mi rostro, pero ella se iba a encargar de destruirla:


No creas que ya la hiciste solo porque acepté correr contigo – dijo

 
Comenzaba a sospechar que eres una especia de psíquica que me podría leer la lujuriosa mente; el caso es que ese día no conseguí absolutamente nada, ni ese día, ni el otro y muchos menos el otro, me sentía un fracasado, el ser tan sensible a la belleza de la mujer me hace perder la razón, como dice la canción de Calamaro; pero quien iba a pensar que después ella seria la que me buscara, le había pegado donde mas le duele a una mujer como ella, la indiferencia, la vil y monstruosa indiferencia masculina, aunque no fue mi intensión serle indiferente después, solo que fueron tantas veces que salía a correr para lograr algo que nunca logre nada y me canse de ese juego, ya no la busqué, ya no salí a correr, ya no la espiaba, y claro esta, eso a ella le afectó a tal punto que una mañana al verme comprar el periódico me intercepto en plena calle:


ya no sales a correr, ya no te he visto  - dijo

No pude dejar de sentirme como un idiota, trate de disimular la emoción, por fin conseguí que ella me hablara, me decía a mi mismo. No se que cosas le dije, pero a partir de esa mañana, salíamos a correr todos los días, conversábamos de todo, luego vino la primera cita, la segunda, la tercera, no se cuentas, pero de todas ellas, nunca paso nada, solo la pasábamos bien, riéndonos, contándonos cosas intimas y era la primera vez que no tenia el impulso de robarle un beso a una chica, ella me hacia sentir que el amor es como una maratón, porque no consiste en correr, solo en llegar lentamente a la meta.

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post