Me llamo Adrian y este blog es la libertad para escoger un camino cualquiera y preferir la soledad como argumento a la nostalgia.
Ella fue la que se perdió, la noche cuando la luna se mató,
ella fue la heroína de los cuentos del desamor, puritana sin censura
Magdalena sin ataduras, Julieta sin balcón, virgen de la amargura sin devoción.
Ella fue la que se quedó amando sola, en aquel viejo lugar
la vieja Lima es la testigo, cuando del rebaño se alejó
y sin mirar atrás, hacia ningún lado partió.
Las indignas lágrimas de sal en el valle de tristeza
fueron su océano solitario, mil cigarrillos en fila
dicen que es mala la nicotina, pero es peor la soledad.
Las deudas de compañía…
la huelga de besos…
la inflación de despedidas…
las hipotecas de amor…
ella solo tiene un cheque de recuerdos al portador.
Este agosto no es más que un 10 de Diciembre, tan pagano, tan mundano
tan sombrío, tan humano…tan contracorriente.
Póstuma rima, cursi coartada del cobarde
Silvia no llora en el jardín, pues declaró rebelde lo más decente
¿Quién llora ahora en su jardín?....
…los pájaros de la mala suerte
Silvia no suena a Yaraví, una canción desesperada quizás,
ni Neruda ni Vallejo, ni Borges ni Bolaño le dedican un soneto,
como este servidor, que es gerente de una fábrica de tristeza.
Oveja negra, con su knock knock knockin’ on heaven’s door al oído
sale a la selva de cemento, a buscar un lugar donde ya no estar
un refugio tan underground, donde ni ella misma se encuentre.
Oveja negra, ya no vuelvas al rebaño perdido.